Karibu

Y finalmente, después de 25 horas de viaje, entre trenes, esperas y aviones, aterrizo en Nairobi. Bajo del avión, la temperatura es muy agradable. Estoy en África, sonrío. El aeropuerto, aún refleja secuelas de los daños provocados por el incendio que sufrió hace varias semanas, por cierto, el día después de comprar mi vuelo. Muy tranquilizador. Caminamos hacia el control. Ya desde el primer momento se refleja lo tercermundista que es todo. El aeropuerto se asemeja por dentro a una cochera.  Mismo tipo de suelo, igual techo… Eso sí, da gusto tener la salida a 50 metros del avión.

Es cierto, que no estoy nervioso, pero también lo es, que no sé con que me voy a encontrar. Se supone que alguien viene a buscarme. O eso me han dicho. Supongo que con un cartel que diga: Mr Cano Castiñeira. Pero hemos llegado con hora y cuarto de retraso. Probablemente el conductor que me llevará al hotel donde pasaré mi primera noche no estaría. Recojo mi maleta y allá voy. Intento buscar a esa persona pero como  intuía, no había nadie. Por un momento me veo sólo, sin saber bien que hacer y no con demasiada confianza para montarme en cualquier coche. No pasa nada, pregunto a un  policía y cojo un taxí hacia Nairobi ciudad.

Camino al hotel de Nairobi, comienzo a ver imágenes que impresionan. Recuerdo cuando estuve en Nápoles, pensé que la gente conducía compulsivamente. Nada que ver. No hay apenas luces en las calles, tampoco en las autovías. Extrema pobreza.  La gente camina y corre de noche por mitad de la carretera. Los semáforos no sé realmente la función que tienen. ¡No hemos parado ni uno en cuarenta minutos!

Paso mi primera noche en Nairobi, para levantarme muy temprano y dar el último paso de un viaje largo y lleno de anécdotas. Sentado en el avión, veo como se sientan cerca mía Dennis Kimetto y Rita Jeptoo, que vienen de Estados Unidos. Acaban de ganar la Maratón de Chicago y llegan a su casa, Eldoret, la ciudad de los campeones. Como así se le conoce. De dónde han salido gran parte de los mejores corredores de la historia. Kimetto ha marcado el cuarto mejor tiempo de maratón de la historia 2h.03.45. Soberbio. Hablo con ellos, los felicito.

Durante el vuelo, aprovecho para escribir algún email, pero sólo a 35 minutos de despegar ya nos avisan que llegamos. Miro hacia la ventana y automáticamente se me pone el vello de punta. Las imágenes son fascinantes. No hay edificios, todo es verde. El sol deslumbra y lo hace todo aún más bonito. Las carreteras son caminos de tierra. Una postal inmejorable.

Aterrizamos en Eldoret, y así, como imaginaba, familia, prensa y admiradores,esperan a los campeones. Ya se respira el ambiente. Estoy en pleno corazón del atletismo internacional. Coronas, collares y adornos africanos honoran a los campeones que abrazan a sus familiares mientras son laureados con cantos y rituales africanos. Emociona verlo tan cerca.

Desde el aeropuerto, cojo un taxi que me llevará al lugar donde me alojaré en esta inolvidable etapa. El Centro de Alto Rendimiento de la Federación Internacional Keniana: Kip Keino. Allí me esperan Ian Keino, hijo del Presidente del Comité Olímpico Keniano y doble medallista de oro Olímpico junto a Jimmy Simba, conocido en Eldoret como “The Coach”. El entrenador oficial de la Federación Internacional  de Atletismo Keniana con quien trabajaré y conviviré día a día, integrándome y sumergiéndome en las raíces más profundas del atletismo de Kenia.

Caminos de tierra que dibujan sobre las verdes llanuras africanas,  nos adentran en terrenos de granjas, casitas de madera y cabañas circulares con techo de paja. Los niños sonríen y saludan mirando con inocencia y curiosidad.  Si la primera impresión es la que cuenta, la mía esta siendo maravillosa. Es el momento de bajarse del taxi, ya hemos llegado.  Todos me reciben en la puerta. También el servicio del centro. La bienvenida no puede ser mejor. Todos me abrazan y sonríen mientras no paran de decir Karibu: Bienvenido. Todo acaba de empezar…

camino

Anuncios

2 comentarios en “Karibu

  1. Pepe que envidia me das,disfruta mucho que todas esas pequeñas cosas están haciendo de ti ese Gran hombre,sigue contándonos todo ,que tus relatos son el globo de oxigeno ,de los largos días..besos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s