Educere

“La música y el deporte son pilares fundamentales en la educación de una persona”. Así, explicaba Platón en su obra La República. Obra por muchos considerada como la más perfecta de lo existente y que marcó una referencia en la historia del pensamiento de la humanidad. El deporte desarrolla la pasión, las emociones, y guía hacia un óptimo estado de salud en armonía con el medio y la naturaleza. La música ennoblece el alma, educa la inteligencia y desarrolla la sensibilidad de un persona.

Hacer deporte desde muy pequeño, entrenando y compitiendo desde edades muy tempranas y crecer en una familia donde la música siempre fue tan importante, me hizo valorar desde niño lo determinante que ambos eran para crecer día a día. Para hacer gala del concepto latino “educere” del cual deriva la palabra educar: “guiar y canalizar hacia fuera, lo que de algún modo cada persona tiene dentro”. Para Platón, la música y el deporte serían el medio a través del cual una persona desarrolla sus valores y sentidos consiguiendo descubrirse a sí mismo, ya que es, según éste, cada individuo, quien debe dar a luz a su propio ser.

Si algo descubrí rápidamente mi primer día en el orfanato, es que aquellos niños de Jitihada realmente disfrutaban con la música. Les encanta cantar, disfrutan bailando y juegan a ser estrellas sobre un escenario. Si hubiese podido traer mi guitarra conmigo hubiera sido genial, pienso. Camino a casa sigo dándole vueltas. Ya se me ocurrían mil ideas y cosas que hacer con ellos y aún no tenía nada. “Pepe, conseguir una guitarra clásica en Tanzania no va a ser fácil ni obviamente barato”. Me comenta la responsable de la ONG que vive con nosotros en la casa de voluntarios.

Al día siguiente, tras un intenso y caluroso día haciendo deporte con los niños, sigo pensando. Camino a casa en Dala-dala, las viejas furgonetas que hacen de transporte público y que desafían a diario las leyes de la física metiendo más del doble de personas de las que objetivamente cabrían, decido hacer una parada en la ciudad. Mercadillos sucios y agobiantes se adueñan de las calles de Arusha. Todos vienen a por mí, no son muchos los “hombre blancos”  que caminan en solitario por esos lugares. Quieren venderme todo y que les regale lo que llevo. Te piden dinero, las pulseras que llevas y a veces incluso las zapatillas. Resulta incómodo. Es entonces cuando me dirijo a uno de ellos y le digo, “I need a guitar” (necesito una guitarra).

El chico me dice “quédate aquí, no te muevas”. Veo que se desplaza unos metros y empieza a hacer llamadas. A los pocos minutos regresa con dos chicos más. “Tienes que venir con nosotros”. Obviamente esa respuesta no me gusta. “Te vamos a llevar a una tienda donde tenemos una guitarra”. En principio pensé en decir no, pero luego consideré que era la única opción de conseguirla. No me gustaba mucho los lugares por los que me llevaban. Calles perdidas, alejadas y oscuras. Por si acaso les hice disimuladamente una foto y se la mandé a un amigo explicándole dónde iba. Después de 20 minutos callejeando con ellos, llegamos a una vieja tienda donde vendían algunos otros instrumentos. Entonces sacaron la guitarra. El precio que me pedían era muy elevado. Después de más de media hora negociando con cinco africanos, me hago con la guitarra. No fue nada fácil, pero ya la tengo conmigo. Por defecto, piensan que un blanco, por el hecho de ser blanco, es rico. En esta ocasión conmigo, se habían equivocado.

7.30 de la mañana, como cada día me dirijo a Morombo, el lugar dónde se encuentra el orfanato. Pero esta vez, era diferente. Lo hacía con una guitarra. Empiezo a pensar en sus caras cuando me vean, ya quiero llegar. Creo que no olvidaré nunca los “ojillos” de felicidad y sus sonrisas cuando les toque la primera canción. Por un momento hasta se me hizo difícil seguir cantando. Para la mayoría de ellos, era la primera vez que veían una guitarra, y por supuesto que alguien les cantaba una canción con ella. Algunos niños de otras clases que habían escuchado entraban disimuladamente con cara de traviesos. También profesores. Una pasada ver sus caras.

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Desde entonces, a diario me quedo una hora más en el Orfanato para dar clases de guitarra a los maestros. Quiero que aprendan a tocar y así cuando me vaya, ser ellos los que canten con los niños. He pensado en regalar la guitarra al orfanato para que además de que que toquen con los chicos,  dar la oportunidad a cualquier alumno interesado en música, de poder aprender a tocar un instrumento. Para motivarlos les digo que si aprenden mientras yo estoy aquí, les regalo la guitarra. Están ilusionados. Parece que les gusta, y uno de ellos es muy bueno. Ver como los más pequeños disfrutan cuando cantamos, les mantiene ilusionados. Tienen verdadera vocación.

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Cada día les enseño una canción. Canciones, que a partir de ahora tendrán un significado diferente para mí y me harán recordar momentos muy especiales que nunca olvidaré. Aprenden muy rápido y les encanta. Algunos cantan muy bien. Muchos me dicen que quieren ser músicos. Otros futbolistas o atletas. Lo que es cierto es que la combinación de ambos, les hace verdaderamente disfrutar y sobre todo desarrollar cualidades, valores y aptitudes.

“La música da alma al universo, alas a la mente, vuelos a la imaginación, consuelo a la tristeza y vida y alegría a todo”, Platón.

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7 comentarios en “Educere

  1. Qué bonito Pepón lo que estás viviendo, y genial que lo compartas aquí con todos! nos llevas por unos minutos a África contigo. Un abrazo querido!

  2. Cada cosa insignificante q hagas para ellos es un mundo….empapate de su alegría…me das mxa envidia Pepe,ojalá hubiera mxa más gente como tú….cuídate mxo,y cuidalos mxo!!un abrazo allá donde estés!!

  3. De nuevo soy Rosa, ya te dije que leo todo lo que escribes, que casualidad que hagas este artículo cuando ayer fue el día de Santa Cecilia.. la patrona de los músicos.. jejej!! Mil gracias por el artículo.!!!

  4. Jjjeee que artista Pepe, tengo una preguntilla ? Que les cantabas ???, seguramente da igual no, jjjjjiiii.
    Te va a costar muchísimo venirte de allí…….
    Un abrazo artista

  5. Me encanta tu esperiencia!! Creo que abriste mucho la mente de aquellos niños, y gracias a eso tendrán aspiraciones mucho más altas en la vida!! Un abrazo!!!

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