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“Sorry teacher, sorry teacher”

A la luz de una vieja vela, escribo desde un rincón de casa. Otro día sin luz. A menudo, Arusha se queda sin electricidad y barrios enteros se pierden en la oscuridad. Día intenso, largo y como cada día, lleno de aventuras. A veces pienso que podría escribir casi un libro entero de cada día que vivo por aquí. Los niños del orfanato de Jitihada siguen conquistándome a diario. Cada una de sus sonrisas, hacen que cada día sea inolvidable. Cuando pienso en el momento que tenga despedirme de cada uno de ellos,  lo paso bastante mal.

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Jitihada

Aún absorto por un viaje lleno de anécdotas e impresiones, llego a Arusha. Una bonita ciudad localizada a los pies del entrañable Mont Merú. De alli, me dirijo a la casa de voluntarios donde voy a vivir esta etapa en el que llaman el país de las Jirafas. Caminos escondidos que recorren chabolas y casas de piedra, me llevan hasta una cancela negra donde se puede leer: “volunteers house”. Bajo del coche, y comienzo a saludar a chicos que esperan la llegada de los nuevos voluntarios. Todos me reciben agradablemente. Conviviré en la casa con veinte de ellos, organizados en cuartos con literas. Chicos de todo el mundo que vienen a trabajar en orfanatos, hospitales y colegios. La mayoría vienen desde Australia, Estados Unidos y Canadá. Aunque hay algún otro de otra nacionalidad. Parecen muy simpáticos, creo que voy a estar bien. Sigue leyendo Jitihada

Tanzania

El tiempo por aquí avanza más rápido de lo que imaginaba. Supongo que es buena señal. A pesar de ser una experiencia difícil en algunos aspectos, estoy disfrutando mucho. Son ya más de veinte días, desde que partía, quizás algo perdido, hacia un rumbo salvaje, desconocido. África, “el continente olvidado”. Quería seguir descubriendo nuevos horizontes, abrir ventanas hacia rumbos incógnitos, lejanos, perdidos. Integrarme en nuevas culturas, diferentes modos de vivir, estudiando la cultura del deporte en diferentes rincones del mundo y poder desarrollar labores humanitarias a través de este. Continuar así, viviendo y haciendo crecer Just a Lifestyle. El proyecto de todos los que creemos en este estilo de vida. Sigue leyendo Tanzania

¡Habary Mr. Keino!

Bajo el agradable sol de Kenia que brinda cada amanecer, después del té, suelo relajarme leyendo o a veces escribiendo, en uno de mis rincones preferidos del campus de entrenamiento. Unlimited Power (Anthony Robins), un libro que me recomendó Alberto, un joven quiropráctico que conocí en Londres y que además de ayudarme bastante con una problema de espalda, compartí interesantes conversaciones y puntos de vista sobre el deporte. Momento de paz y serenidad, seducido por un sol que se engrandece segundo a segundo y por unos colores especiales, los colores de África. Me quedaría aquí todo el día. Sigue leyendo ¡Habary Mr. Keino!

Sonríe

Suena el despertador. 5.40 am. Una vez más, quedo torpemente atrapado en el embozo que me refugia mientras duermo, de posibles insectos. La primera noche me resultó molesto, ahora incluso me resulta acogedor. Miro a través de la ventana. Aún el cielo está oscuro. Al fondo, se ven en el cielo los primeros claros de luz. Ya algunos pájaros madrugadores, corren y cantan como niños traviesos recién despertados. Los gallos, no esperan a comenzar su ritual de honor demostrando quien dominará hoy, desde primera hora del día. Sigue leyendo Sonríe

Karibu

Y finalmente, después de 25 horas de viaje, entre trenes, esperas y aviones, aterrizo en Nairobi. Bajo del avión, la temperatura es muy agradable. Estoy en África, sonrío. El aeropuerto, aún refleja secuelas de los daños provocados por el incendio que sufrió hace varias semanas, por cierto, el día después de comprar mi vuelo. Muy tranquilizador. Caminamos hacia el control. Ya desde el primer momento se refleja lo tercermundista que es todo. El aeropuerto se asemeja por dentro a una cochera.  Mismo tipo de suelo, igual techo… Eso sí, da gusto tener la salida a 50 metros del avión. Sigue leyendo Karibu

Rumbo a África

     Si algo aprendí del deporte en tantos años, fué conocerme a mí mismo. Escuchar señales, captar estímulos. Nuevas sensaciones. Aquello que se transmite de algún modo en nuestra cabeza o en alguna parte del cuerpo, siempre tiene una razón.

A veces, una molestia, un malestar local o general refleja que no todo va bien y algo debemos modificar. Otras, simplemente son una prueba para poder observar hasta dónde somos capaces de llegar. Obstáculos que nos ayudan a reflexionar que no siempre las cosas son fáciles. Que hay que luchar por ellas. Saber valorar si realmente nos merece la pena sobrepasar cada una de esas dificultades para llegar a esa meta. Identificar cada sensación no es fácil, pero saber interpretarla,lo es aún menos. Y saber hacerlo, es sin duda, uno de los grandes secretos que llevan a una persona a alcanzar el éxito a nivel deportivo pero también personal y humano.

Hoy, a las 3.41 de la mañana, desde el Aeropuerto de Barajas, recuerdo aquella sensación cuando no hacía mucho tiempo que comenzaba mi etapa en Londres y ya pensaba en viajar un poco más lejos y conocer el continente africano. Aquella inquietud que me hacía pasar horas y horas leyendo sobre aquello. Investigando de que modo podría ir allí y descubrir el lugar donde vienen los mejores atletas del mundo. Kenia, la cuna del atletismo. La tierra dónde los niños sonríen cuando corren y triunfar corriendo les hace soñar con acabar su pobreza. El lugar dónde el deporte no es sólo deporte, es su modo de vivir y su esperanza para ser más felices.

Interpretar aquella motivación, aquella inquietud, no fue fácil. Sabía que no sería la carrera más segura. Tampoco la que probablemente más iba a gustar en casa. Y por supuesto, no sería la que menos dificultades tendría. Pero simplemente era la que en este momento el cuerpo me pedía correr.

Memoria de un sueño

Se acabó la cuenta atrás. Ha pasado mucho tiempo desde que señalé este día en el calendario y aún más desde que empecé a soñar con él. La última semana no ha sido la mejor. Estrés, trabajo y preparativos para África, hacen que no descanse bien y llegue a Huelva no precisamente en las mejores condiciones. Antibióticos, paracetamol e ibuprofeno intentan que al menos pueda estar ahí. Sigue leyendo Memoria de un sueño

El día que dejé de seguir esperando

     Cada persona busca su propia motivación. O así pienso que debería ser. Aquello que le mueve a cruzar límites y barreras que nunca hubiese imaginado como posibles. A superarse a sí mismo. A hacerse cada día, un poco más grande, aprendiendo, progresando, mejorando, disfrutando. Aquello que te levanta temprano, a veces, muy temprano, pero siempre ilusionado porque hacerlo, supone dar un pequeño paso más hacia una meta, hacia un sueño. Aquello que te mantiene apasionado a diario y con ganas, muchas ganas de vivir.