Archivo de la categoría: Kenia, la Meca del atletismo

¡Habary Mr. Keino!

Bajo el agradable sol de Kenia que brinda cada amanecer, después del té, suelo relajarme leyendo o a veces escribiendo, en uno de mis rincones preferidos del campus de entrenamiento. Unlimited Power (Anthony Robins), un libro que me recomendó Alberto, un joven quiropráctico que conocí en Londres y que además de ayudarme bastante con una problema de espalda, compartí interesantes conversaciones y puntos de vista sobre el deporte. Momento de paz y serenidad, seducido por un sol que se engrandece segundo a segundo y por unos colores especiales, los colores de África. Me quedaría aquí todo el día. Sigue leyendo ¡Habary Mr. Keino!

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Sonríe

Suena el despertador. 5.40 am. Una vez más, quedo torpemente atrapado en el embozo que me refugia mientras duermo, de posibles insectos. La primera noche me resultó molesto, ahora incluso me resulta acogedor. Miro a través de la ventana. Aún el cielo está oscuro. Al fondo, se ven en el cielo los primeros claros de luz. Ya algunos pájaros madrugadores, corren y cantan como niños traviesos recién despertados. Los gallos, no esperan a comenzar su ritual de honor demostrando quien dominará hoy, desde primera hora del día. Sigue leyendo Sonríe

Karibu

Y finalmente, después de 25 horas de viaje, entre trenes, esperas y aviones, aterrizo en Nairobi. Bajo del avión, la temperatura es muy agradable. Estoy en África, sonrío. El aeropuerto, aún refleja secuelas de los daños provocados por el incendio que sufrió hace varias semanas, por cierto, el día después de comprar mi vuelo. Muy tranquilizador. Caminamos hacia el control. Ya desde el primer momento se refleja lo tercermundista que es todo. El aeropuerto se asemeja por dentro a una cochera.  Mismo tipo de suelo, igual techo… Eso sí, da gusto tener la salida a 50 metros del avión. Sigue leyendo Karibu

Rumbo a África

     Si algo aprendí del deporte en tantos años, fué conocerme a mí mismo. Escuchar señales, captar estímulos. Nuevas sensaciones. Aquello que se transmite de algún modo en nuestra cabeza o en alguna parte del cuerpo, siempre tiene una razón.

A veces, una molestia, un malestar local o general refleja que no todo va bien y algo debemos modificar. Otras, simplemente son una prueba para poder observar hasta dónde somos capaces de llegar. Obstáculos que nos ayudan a reflexionar que no siempre las cosas son fáciles. Que hay que luchar por ellas. Saber valorar si realmente nos merece la pena sobrepasar cada una de esas dificultades para llegar a esa meta. Identificar cada sensación no es fácil, pero saber interpretarla,lo es aún menos. Y saber hacerlo, es sin duda, uno de los grandes secretos que llevan a una persona a alcanzar el éxito a nivel deportivo pero también personal y humano.

Hoy, a las 3.41 de la mañana, desde el Aeropuerto de Barajas, recuerdo aquella sensación cuando no hacía mucho tiempo que comenzaba mi etapa en Londres y ya pensaba en viajar un poco más lejos y conocer el continente africano. Aquella inquietud que me hacía pasar horas y horas leyendo sobre aquello. Investigando de que modo podría ir allí y descubrir el lugar donde vienen los mejores atletas del mundo. Kenia, la cuna del atletismo. La tierra dónde los niños sonríen cuando corren y triunfar corriendo les hace soñar con acabar su pobreza. El lugar dónde el deporte no es sólo deporte, es su modo de vivir y su esperanza para ser más felices.

Interpretar aquella motivación, aquella inquietud, no fue fácil. Sabía que no sería la carrera más segura. Tampoco la que probablemente más iba a gustar en casa. Y por supuesto, no sería la que menos dificultades tendría. Pero simplemente era la que en este momento el cuerpo me pedía correr.